01 septiembre, 2010


Existe un pequeño fragmento en la vida de todo ser humano en que el dolor ajeno deja totalmente de importar. Independiente del motivo por el cual lleguemos a este estado, lo real, es que en el la vida es mucho más grata, e inversamente la vida de la persona aludida se vuelve un poco más tediosa. Esta condición, implica bloquear sentimientos como: pena, remordimiento y culpa, es espontanea, generalmente como consecuencia de conflictos, y debido a su periodo de existencia tan insignificante casi no lo notamos.

Coexistimos en base a transiciones paulatinas, modificaciones que a la larga se hacen permanentes, porque de esta forma, acciones tan crueles como el olvido son más llevaderas.

  • Para bien o para mal, así es nuestro equilibrio global; dinámico, y tan estable que resulta inútil si quiera intentar alterarlo.

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